Miércoles 11 de Febrero de 2026

DEVOCIONAL

11 de febrero de 2026

CUANDO DIOS ES EL CENTRO DEL MATRIMONIO

Muchas parejas creen que la espiritualidad es algo estrictamente personal: “cada
uno con su fe”. Sin embargo, cuando se trata del matrimonio, la vida espiritual
compartida no solo es posible, sino necesaria. Dios no pensó el matrimonio como
una sociedad entre dos personas aisladas, sino como una alianza donde Él mismo
es el centro y la fuente de unidad.

La Palabra de Dios lo expresa de manera sencilla y profunda en Eclesiastés 4:12: “Una cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente” (NVI). Cuando Dios ocupa el lugar central, el matrimonio deja de apoyarse solo en las fuerzas humanas y comienza a sostenerse en algo mucho más firme. El primer pilar de la espiritualidad en pareja es reconocer a Dios como fundamento del amor. El amor humano, aunque sincero, es limitado. El paso del tiempo, las diferencias, los roces cotidianos y la rutina pueden desgastarlo.

 

En cambio, el amor de Dios renueva, enseña a perdonar y da la capacidad de permanecer aun en los momentos difíciles. “Nosotros amamos porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19, NVI). Cuando el matrimonio se conecta con esa fuente, el amor se fortalece y madura. El segundo pilar es la unidad en propósito. Dios diseñó el matrimonio para que ambos caminen en la misma dirección. Cuando Él es el centro, la pregunta deja de ser “¿quién tiene razón?” y pasa a ser “¿qué quiere Dios para nosotros?”. El profeta Amós lo expresa claramente: “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” (Amós 3:3, NVI). La armonía espiritual alinea decisiones, prioridades y sueños. El tercer pilar son las prácticas espirituales compartidas. Orar juntos, leer la Biblia y reflexionar en pareja, agradecer a Dios por el otro y servir como matrimonio en la iglesia o en la comunidad son hábitos sencillos, pero profundamente transformadores. Muchas parejas descubren que dedicar solo diez minutos diarios a un devocional cambia la dinámica del hogar y fortalece la intimidad emocional.

 

Servir juntos, visitar, ayudar o enseñar, también refuerza la unidad y el sentido de misión compartida. La espiritualidad en el matrimonio no es un accesorio ni un complemento opcional; es la clave que lo mantiene vivo y firme.

 

Cuando ambos cónyuges caminan juntos hacia Dios, inevitablemente comienzan a caminar más cerca el uno del otro. Un matrimonio con Dios en el centro no es perfecto, pero sí profundamente fortalecido para permanecer en el tiempo.

¡Dios los bendiga y que puedan seguir caminando juntos, con Él como centro de su matrimonio! Mónica y Marcelo Di Marco son parte de la congregación del Centro Familiar Cristiano de Martínez, en Buenos Aires. Sirven allí como Pastores en el área de Matrimonios. Son fundadores del ministerio ‘Para Toda la Vida” y recientemente escribieron un libreo cuyo título es ‘Para Toda la Vida”. Son conferencistas y talleristas, ofreciendo charlas y ministraciones en eventos y congresos.

Productores de contenido: cuentan con un podcast para matrimonios en You Tube y publican recursos en redes sociales. Convencidos del valor del matrimonio y del propósito divino para cada familia, buscan sembrar esperanza en cada hogar.

Para contactarlos y adquirir su libro, pueden hacerlo en sus canales de comunicación.

Instagram: paratodalavida.ok

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Facebook: Para toda la vida

You Tube: @paratodalavidaok

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